lunes, 14 de agosto de 2017

Poder de mercado en Yucatán en la década de 1980 / Parte II

Desmantelamiento de las instalaciones de Siderúrgica Yucatán.

En el siguiente cuadro se indican los tipos de monopolios de Luis Alfonso Ramírez Carrillo, así como algunos comentarios propios:

Tipo
Comentario
a)      “Monopolios que el Estado ha efectuado durante muchos años”, como la cordelería (Cordemex) que fue privatizada en 1991.
La cordelería era una industria en la que convivía una empresa dominante de capital público con empresas privadas mucho más pequeñas. La privatización de 1991 fue una especie de “mini-Telmex”. Cordemex tendría poder de mercado en aquella época.
b)    Las fábricas de empresarios tradicionales que puede aprovechar de manera “natural” la expansión del mercado interno en el sureste, especialmente presentes en las industrias del vestido y los alimentos.
En la industria del vestido, siguiendo la información de Carrillo Ramírez, no parece claro que existiera dominancia. Pero hay que tomar en cuenta que una industria está conformada por mercados, así que a pesar que en términos globales la información no daría cuenta de problemas, a nivel de mercados la situación podría ser diferente. Por ejemplo, considerando la industrial de los alimentos, en ese entonces -previo a su fusión- el mercado de pan de molde era controlado por la Panificadora Trevi mientras que Bimbo era casi inexistente en Yucatán.
c)     Los “monopolios construidos, más que en base en su antigua presencia, por las relaciones políticas, los contratos personales y un manejo preferencial de la corrupción”. El autor puso como ejemplo a las mayores empresas de la industria de la construcción.
Estamos frente a lo que en términos actuales se conoce como crony capitalism. Ello es además un problema de Estado de Derecho.
d)     Los “monopolios que se han establecidos en la región mediante alianzas y sociedades de capital de distintos empresarios, que suelen estar emparentados, para competir con los grandes monopolios nacionales” (cursivas propias). Estas serían las alianzas empresariales formadas entre familias pertenecientes a sus respectivas “castas”: la “casta divina” o la “casta beduina” (comunidad libanesa).
Parece tratarse de alianzas de incumbentes locales que, por un lado, al formarse adquirieron o incrementaron el poder de mercado de sus integrantes y que, por el otro, trataron de esta manera resistir o disuadir la entrada de nuevos competidores.
e)     Los monopolios que surgieron de manera “accidental”, que fueron “resultado indirecto de otro tipos de estrategias para la adquisición de empresas por parte del capital financiero”. El ejemplo es el de la empresa siderúrgica de Yucatán.
No queda claro a que se refiere con “accidental” y no conozco como se relaciona Siderúrgica de Yucatán en este caso en concreto.
f)       Los “monopolios nacionales en la región”, los cuales divide en dos tipos: i) “las filiales nuevas de corporativos que operan en todo el país” y ii) “las grandes empresas locales que pasan a ser controladas mediante la compra total o mayoritaria de sus acciones por alguna gran firma nacional, en donde los capitalistas locales son desplazados totalmente  o quedan ubicados como socios minoritarios”. Para el segundo tipo el autor menciona a la Cervecería Yucateca que quedó bajo control de Cervecería Modelo, la Embotelladora Peninsular que quedó como concesionaria de Coca Cola o Panificadora Trevi adquirida por Bimbo.
Sobre el inciso i), si se trata de un maverick que viene a competir con un incumbente, no veo inicialmente un problema de competencia.

En cuanto al inciso ii), entiendo que en algunos casos se trataron de sustituciones de una empresa por otra, por ejemplo, un monopolio (literal) por otro. Otros casos se trataron de una empresa local que fue adquirida por otra nacional que llevó a la creación o incremento de poder de mercado. A menos que se invocara una tema de failing firm sería complicado que estas últimas fusiones fueran autorizadas automáticamente por una autoridad actual de competencia económica.

En términos generales, la intuición del autor sobre los problemas con los diferentes tipos de “monopolios” parece fundamentalmente correcta, por lo que su artículo es valioso para entender la situación de competencia que había en Yucatán en una época en el que todavía no existía una legislación de competencia económica.

Observo que el tono de Ramírez Carrillo es preocupado. Era pesimista de que en Yucatán las únicas empresas que pudieran ser exitosas en la “modernización económica neoliberal que pretende el régimen salinista” y que ello llevará a una situación que mantuviera y reforzará la elevada concentración de los mercados. Y pronosticaba:
Por ello es razonable pensar que el perfil de Yucatán para el año 2000, en el aspecto industrial, continúe con las tendencias que ya se han planteado desde antes de la aceptación del tratado [el TLC o NAFTA], que son el predominio de los grandes monopolios regionales  […] Yucatán al igual que todo el sureste de México, tendrá que esperar muchos años para una opción industrial a gran escala.
La predicción para el 2000 parece cierta y probablemente lo siga siendo para el Yucatán de hoy, pero me pregunto que si eso es necesariamente malo.

Además de la problemática industrialización del estado, se perciben preocupaciones de otro tipo por parte Ramírez Carrillo: la existencia de un poder económico que no tenga contrapesos políticos y el efecto de los “monopolios” sobre el bienestar de la población.

Sobre la primera, el trabajo de Ramírez Carrillo se enfocó a estudiar a las empresas yucatecas a partir de sus vínculos familiares o de grupo social, lo que redituó en una interesantísima producción editorial sobre los avatares económicos y políticos de las castas divina y beduina en Yucatán.

Sobre la preocupación por el bienestar del consumidor, me parece pertinente hacer un comentario sobre la visión dominante entre los economistas yucatecos por ese entonces. Por lo menos hasta una década después de Empresarios y monopolios regionales: el escenario de la industrialización en Yucatán, los economistas del estado compartían la preocupación por el rumbo que estaba siguiendo la industrialización del estado -empresas locales menguantes ante un proceso basado en la industria maquiladora y sin la existencia de encadenamientos productivos- pero parecían tener muy poco interés en estudiar los efectos de la elevada concentración en el bienestar de los consumidor. Supongo que los economistas de la época estaban muy influenciados por una visión desarrollista -ver post previo aquí- que ponía el énfasis en la producción más que en el consumo, y que lleva a preferir tener una política industrial fuerte que forme “campeones estatales o regionales”.


En lo personal me gustaría leer un análisis sobre la transformación de los mercados en Yucatán y cómo ello afectó el bienestar de los consumidores. Creo que es una historia que debería ser contada.

lunes, 7 de agosto de 2017

Poder de mercado en Yucatán en la década de 1980 / Parte I


Mosaico en lo que fue la entrada a las oficinas de Cordemex (Yucatán)

Empresarios y monopolios regionales: el escenario de la industrialización en Yucatán del sociólogo Luis Alfonso Ramírez Carrillo, publicado en la revista Argumentos en 1991, es un artículo interesante que refleja preocupaciones de competencia que había en Yucatán hace más de 25 años. También brinda una oportunidad para hacer un ejercicio de estilo consistente en aplicar algunos conceptos económicos a un trabajo en el que se busca analizar las “tendencias monopólicas del empresario industrial en Yucatán”

El autor proporciona su definición de monopolios y describe tipos de éstos. En este primer post me voy a concentrar en la definición de “monopolios” de Ramírez Carrillo, que es la siguiente:
¿En qué consisten estos monopolios? Nosotros consideramos como tales, a aquellas empresas que han crecido con mayor dinamismo en los últimos años y controlan el mayor porcentaje de sus respectivos mercados regionales. La producción industrial yucateca se distribuye así, en muy pocas firmas. En la cordelería casi el 80 por ciento de la producción correspondía a la paraestatal Cordemex y el resto en muy pocos cordeleros privados. La industria del vestido es, en comparación con las otras, menos monopólicas. De 125 empresas registradas en 1986 quince aportaban la mayor parte de la producción.
Primero, la palabra “monopolio” es usada libremente y no corresponde a la definición literal de un solo productor que cubre la demanda de un mercado, sino que se emplea para describir a empresas grandes que ejercen liderazgo en los mercados en los que operan.

La definición tampoco corresponde exactamente con el concepto en organización industrial de empresas dominantes o con poder de mercado: capacidad de un empresa para fijar un precio por arriba del costo marginal o por arriba del precio competitivo (un benchmark sería el de competencia perfecta). Sin embargo, sí guarda alguna relación en que el autor explica que controlar grandes participaciones de mercado hacen más probable que se una empresa tenga poder de mercado, aunque hay que tener claro que el tamaño no es el único factor para determinar si esta situación existe.(1) 

Para explicarme sobre la relación entre la definición de monopolios de Ramírez Carrillo con la de dominancia o poder de mercado voy por pasos. El núcleo de la definición es a) “aquellas empresas que han crecido con mayor dinamismo en los últimos años” y b) “controlan el mayor porcentaje de sus respectivos mercados regionales”.

La parte a) hace referencia a empresas dinámicas, lo que no necesariamente implica un problema de competencia económica. Se puede tratar de empresas que partiendo o no de una posición de liderazgo han crecido, y lo siguen haciendo, gracias a su capacidad de innovar, lo que beneficia a la sociedad y a los consumidores.

Sobre la parte b), referente a empresas que controlan sus respectivos mercados, en competencia económica el primer indicio de poder de mercado son elevadas participaciones de mercado. Ramírez Carrillo sugiere que la industria del vestido es “menos monopólica” que la industria cordelera, lo cual tiene sentido, pero puesto que las participaciones de mercado son solo un elemento, cualquier análisis debe necesariamente buscar otros aspectos para determinar si hay poder de mercado. Sin embargo, creo que es razonable pensar que en la industria cordelara de la época en Yucatán había una alta probabilidad de tener un agente con poder de mercado, mientras que en la industria del vestido no tanto. 

La definición de Ramírez Carrillo es interesante si consideramos la frase completa “aquellas empresas que han crecido con mayor dinamismo en los últimos años y controlan el mayor porcentaje de sus respectivos mercados regionales”, pues puede describir a una empresa con poder de mercado con base en el uso de dicho poder para desplazar indebidamente a sus competidores. En organización industrial esto se conoce como monopolización.

En el siguiente post me enfocaré en los "tipos de monopolios" que Ramírez Carrillo identificó en Yucatán en 1991.



sábado, 25 de marzo de 2017

¿Y las escuelas de pensamiento económico?

En la siguiente gráfica se presentan las afiliaciones de economistas italianos y portugueses en escuelas económicas.


Distribución % de economistas por escuelas de pensamiento económico
Italia (2007) y Portugal (2015) 
                             Fuente: Benedictis y Di Maggio (2014) y Mendes de Souza (2015).

Hay una diferencia importante en los años de recopilación de la información, pero la similitud de la clasificación sirve para realizar un ejercicio.

Primero, en ambos países hay un porcentaje importante de economistas que no se identifican con ninguna escuela de pensamiento, ya sea que así lo indicaron o que señalaron que su aproximación metodológica es "ecléctica". Ser ecléctico no fue definido en ninguna de las dos referencias.(1) Si se suman ambas categorías, en Italia ascienden a 45.1% y en Portugal a 43.4%.

Segundo, también en ambos países la escuela de pensamiento más nombrada fue la neoclásica. Si se quiere identificar a los economistas que se considerarían ortodoxos o de la corriente principal (mainstream) (2), un elección natural es agregar a aquéllos que se definieron como neokeynesianos. Así, a la síntesis neoclásica/neokeynesiana se adhiere el 26,2% en Italia y el 19,2% en Portugal. Estas cifras son todavía bastante inferiores a las correspondientes para economistas sin escuela de pensamiento en dichos países.

Tercero, quizá el mainstream no se limita a la síntesis neoclásica/neokeynesiana. Es decir, algunos economistas nominalmente ortodoxos han incorporado en sus visiones aspectos y argumentaciones sobre sesgos cognitivos o el funcionamiento de las instituciones. Así, candidatos a ser agregados a la corriente neoclásica/neokeynesiana son los economistas conductuales (behaviorists) y (neo)institucionalistas. Ideas relacionadas las he mencionado antes aquí y acá. Este mainstream "ampliado" ascendería a 34% en Italia y a 37.5% en Portugal, lo que se aproxima pero no alcanza al grupo sin adhesión.

Esta definición de mainstream "ampliado" puede tener problemas. Creo que para algunos bevaviorists y, especialmente, (neo)institucionalistas una clasificación de este tipo es incorrecta, pues argumentarían que su trabajo reta más que complementa o se integra al pensamiento neoclásico. Pero, ¿y si estamos viviendo un periodo de pluralidad dentro de la ortodoxia?

Suponiendo que esta propuesta es adecuada, los economistas quedan clasificados así:

Escuela
Italia (2007)
Portugal (2014)
Sin escuela/"ecléctico"
45.1%
43.4%
Mainstream "ampliado"
34%
37.5%
Resto
20.9%
19.1%

Cuarto y último, clasificarse o adherirse a escuelas de pensamiento o tradiciones es más propio de otras disciplinas (sociología, psicología) que entre los economistas. Por ejemplo, los economistas neoclásicos, principalmente en microeconomía, no tienden a verse como integrantes de una escuela específica, sino que simplemente aplican el método económico. En macroeconomía hay más diferencias entre el neokeynesianismo y la teoría de los ciclos económicos, pero mi impresión es que en general se acepta que la discusión es a partir de un marco común. Así, las escuelas de pensamiento tiende a verse más como historia que como una característica actual de la profesión.


En este sentido, ¿hay un número importante de economistas que se considera sin escuela o "eclécticos" cuyo trabajo se asemeja o sigue las pautas de los economistas del mainstream?

Supongo que lo anterior tiene implicaciones cuando nos referimos a escuelas de pensamiento más identitarias y orientadas a autores paradigmáticos como el marxismo (Marx, Engels), los postkeynesianos (el "verdadero" Keynes, Kalecki, Minsky) y la escuela austriaca (Mises, Hayek). 

Referencias:

Benedictis y Di Maggio (2014), Schools of Thought and Economists’ Opinions on Economic Policy, Eastern Economic Journal.

Mendes de Souza (2015), Mainstream and Heterodox Economists: an Overview of Schools Of Thought and their Policy Implications in the Portuguese Academia, Universidad de Porto.


domingo, 1 de enero de 2017

Cita XVIII: Stefan Zweig sobre el nacionalismo


El año pasado hice una (muy lenta) re-lectura de El mundo de ayer (1942) de Stefan Zweig. Este conocido extracto es casi como lo recordaba:
Por mi vida han galopado todos los corceles amarillentos del Apocalipsis, la revolución y el hambre, la inflación y el terror, las epidemias y la emigración; he visto nacer y expandirse ante mis propios ojos las grandes ideologías de masas: el fascismo en Italia, el nacionalsocialismo en Alemania, el bolchevismo en Rusia y, sobre todo, la peor de todas las pestes: el nacionalismo, que envenena la flor de nuestra cultura europea.

sábado, 31 de diciembre de 2016

Películas favoritas de 2016


Mi top-10 de 2016:

1. El porvenir (Francia-Alemania, 2016), de Mia Hansen-Løve.
2. Spotlight (Estados Unidos, 2015), de Thomas McCarthy.
3. Julieta (España, 2016), de Pedro Almodóvar.
4. La llegada (Estados Unidos, 2016), de Dennis Villeneuve.
5. El Renacido (Estados Unidos, 2015), de Alejandro G. Iñárritu.
6. Sully: Hazaña en el Hudson (Estados Unidos, 2016), de Clint Eastwood.
7. Estación Zombie: Tren a Busán (Corea del Sur, 2016), de Sang-ho Yeon.
8. Hail, Caesar! (Estados Unidos, 2016), de los hermanos Coen.
9. Café Society (Estados Unidos, 2016), de Woody Allen.
10. The Martian (Estados Unidos, 2015), de Ridley Scott.

Como en 2015, en 2016 vi relativamente poco cine. Espero que 2017, ahora sí, sea el año del regreso a la normalidad.

Aquí mis listas de 2011 a 2013 (además de mi definición de "película de t año"), de 2014 y de 2015.

jueves, 29 de diciembre de 2016

Alvin Roth y el rediseño del intercambio de riñones

Aquí un reciente video de la National Academy of Sciences de los Estados Unidos sobre el trabajo del Alvin Roth, ganador del Premio Nobel de Economía de 2012, sobre el mercado de riñones (en inglés):


El problema es que hay escasez de riñones disponibles respecto a los pacientes que requieren un trasplante, lo que se traduce en baja calidad de vida y muertes prematuras. El tono del video es de simpatía y personalmente soy entusiasta del tipo soluciones que propone Roth. Sin embargo, es difícil o imposible mantenerse indiferente cuando en la misma frase se usan las palabras mercado y riñón (o cualquier órgano humano). Por ejemplo, me enteré del video por este post de la revista The Atlantic. Si se leen los comentarios, se notará que a pesar del video y de que el texto que lo acompaña es positivo, algunos lectores manifestaron sus reservas o rechazo absoluto a la idea de un intercambio riñones. Se trata, pues, de una transacción que por cuestiones morales o éticas resulta repugnante para la mayoría de las personas.

Reflejando estas preocupaciones, el filósofo Michael J. Sandel, autor de What Money Can’t Buy: The Moral Limits of Markets (2012), ha meditado sobre si todo debería ser intercambiado por dinero. En general, Sandel no se opone a los mercados, sino a la compra y venta de determinados bienes y servicios.

Roth y sus colegas diseñadores de mercados no han ignorado esta repugnancia. Hace algunos años Roth escribió el artículo Repugnance as a Constraint on Markets (pdf, 2007), en el cual nos dice, entre otras cosas, que la repugnancia no es universal, sino que varía de acuerdo al tiempo y el lugar, pero tiene el poder de moldear las transacciones humanas. Tanto así que como manifestación de ella, en el mercado de riñones al que se refiere el video no se permite el uso de dinero. 

Por su parte, Gary Becker (1930-2014) fue promotor de usar dinero en el intercambio de órganos como una forma más eficiente de alcanzar resultados deseables (por cierto, en los comentarios del post de The Atlantic un lector señala que la libre compra-venta de riñones funcionaría mejor). Seguro que Roth coincidiría con Becker en los beneficios del mecanismos de precios, pero replicaría que ello no hace que la repugnancia desaparezca. Quizá Roth y Becker no hubieran diferido en adoptar una perspectiva consecuencialista para balancear los costos de la repugnacia con los beneficios del intercambio monetario, pero no me imagino a Sandel aprobando tal discusión.

En este sentido, el trabajo de Roth permite obtener algunos de los beneficios del mercado, pero sin los inconvenientes de la repugnancia asociada al uso del dinero en ciertas transacciones. Así, su solución es -al menos- factible. Aquí y hoy.

lunes, 24 de octubre de 2016

Mujeres economistas y su influencia II

Continuación de un post previo.

6. Anne Krueger (1934)

Un paper que disfruté leer fue The Political Economy of the Rent Seeking Society (pdf) (1979). En este trabajo Anne Krueger acuñó el término rent-seeking o búsqueda de rentas, aunque Gordon Tullock (1922-2014) ya había introducido la idea en un trabajo previo de 1967. Básicamente, la búsqueda de rentas ocurre cuando se establecen restricciones al mercado y algunos grupos ven la oportunidad de beneficiarse de ellas.

En el referido paper, Krueger elabora un modelo en el que primero se asume que hay libre comercio, posteriormente se establecen restricciones (en la forma de cuotas o licencias de importación) y finalmente hay un comportamiento de búsqueda de rentas en el cual se compite por las licencias de importación. Su conclusión es que la búsqueda de rentas, entendida por la competencia por beneficios creados por restricciones al mercado, genera pérdidas de bienestar. Krueger también señaló que el impacto de este tipo de comportamiento era superior en los países en vías de desarrollo, donde las regulaciones son más extendidas.

La influencia perdurable de Krueger se refleja en que la lógica y estudio de la búsqueda de rentas está bien establecida en el análisis económico y en otras disciplinas como la historia, la sociología o, incluso, la biología. Pero hay que matizar en dos sentidos: primero, la formalización ha transitado a modelos de teoría de juegos en la línea de lo que después desarrollo Tullock; y segundo, en algunos modelos, bajo ciertos supuestos, se concluye que la búsqueda de rentas no necesariamente lleva a pérdidas de bienestar.

En varias ocasiones coloqué a Krueger, junto al Gordon Tullock como una ganadora del Nobel de Economía. Espero que reciba ese reconocimiento.


7. Janet Yellen (1946)

Janet Yellen es la actual presidenta de la Reserva Federal de los Estados Unidos, posición que le ha dado una notoriedad sin precedente para alguna mujer economista fuera de la academia. Pero dentro de la "torre de marfil" Yellen es ampliamente conocida gracias a sus contribuciones sobre la hipótesis de los salarios de eficiencia.

Los salarios de eficiencia son los salarios que las empresas pagan a los trabajadores por arriba del nivel de equilibrio, lo que implica que el mercado no se vacíe y exista desempleo involuntario. Ahora bien, dado que hay trabajadores dispuestos a trabajar por un salario menor, ¿por qué las empresas no los bajan para incrementar sus beneficios? Por lo menos hay cuatro explicaciones: a) reducción de los incentivos de los trabajadores a flojear (to shrink) ya que el costo por perder el trabajo es más alto; b) disminución de la rotación laboral y, por ende, los costos de capacitación; c) aumento de la calidad promedio de los trabajadores; y d) mayor moral entre los trabajadores.

En resumen, la importancia de estos modelos consiste en que ofrecen explicaciones a la observación de que a pesar de haber un exceso de oferta de trabajo las empresas no bajan salarios.

Personalmente la hipótesis de los salarios de eficiencia me resulta convincente como una teoría de desempleo persistente, pero tengo problemas si se usa como una explicación milagrosa de cómo las empresas pueden incrementar sus beneficios aumentando los salarios. Alex Tabarrok ha señalado que esta interpretación de las conclusiones de los modelos de salarios de eficiencia es falsa y que la correcta es que las empresas no bajan salarios puesto que temen que los trabajadores respondan reduciendo su productividad.


8. Susan Athey (1970)

En 2007, Susan Athey se convirtió en la primera mujer ganadora de la Medalla Clark, lo que la vuelve una candidata para ganar algún día el Premio Nobel. Al parecer es una persona sumamente inteligente que ha logrado abordar con éxito el estudio de diversas áreas de la Economía, como subastas, organización industrial, elección bajo incertidumbre, econometría, metodología, etc. Además, sus investigaciones más recientes se enfocan en temas de tanta actualidad como el estudio de Internet y el bitcoin, así como la aplicación de los métodos del big data en el análisis económico. Sin duda su agenda de investigación seguirá vigente por mucho tiempo.

En lo personal, lo que más que conozco de su trabajo es lo relacionado con organización industrial. Por ejemplo, en el paper Collusion and Price Rigidity (2004), Athey junto con Kyle Bagwell y Chris Sanchirico muestran que los precios rígidos pueden ser parte de un esquema colusivo óptimo. Los supuestos del modelo son que los productos son homogéneos, las empresas compiten en precios y que los costos de cada empresa varían entre el tiempo y que constituyen información privada. En cada periodo las empresas coludidas, primero, intercambian mensajes sobre sus costos y, luego, eligen el precio. En este caso, en la caracterización del mecanismo colusivo óptimo hay una tensión entre eficiencia productiva y cantidad de colusión. Por ejemplo, una forma de alcanzar la eficiencia productiva sería que la empresa con el costo menor realice toda la producción (por lo que capturaría toda la demanda) y establezca su precio de monopolio. Aquí el problema es inducir a las empresas a revelar honestamente sus costos puesto que una empresa con costos altos tiene incentivos a reportar costos bajos a fin de capturar parte de la demanda. Para evitar lo anterior, una estrategia que evitaría que una empresa con costos altos establezca precios como si tuviera costos bajos sería una guerra de precios, lo cual es costoso.

Athey y sus coautores encuentran que la manera de favorecer la cooperación es una estrategia en la cual todas las empresas establecen el precio conforme al costo más alto posible. En particular, encuentran que en algunas situaciones (cuando las empresas son los suficientemente pacientes) el incentivo a engañar es tan grande que el mejor esquema colusivo es mantener fijos en el tiempo tanto los precios como las participaciones de mercado (market shares) que además deben ser simétricas, de tal manera que los mensajes entre empresas son irrelevantes. Debe notarse que en este equilibrio la eficiencia productiva se abandona totalmente. Por su parte, en otras situaciones (cuando la empresas son moderadamente pacientes) el esquema de precios está parcialmente en función de los costos, de tal manera que los precios son semi-rígidos, es decir, el precio es normalmente estable pero ocasionalmente experimenta cambios grandes.

Una aplicación útil de estos resultados es que permite distinguir situaciones en las que hay colusión de las que hay competencia.


9. Esther Duflo (1972)

Esther Duflo es una economista reconocible dentro y fuera de la academia. En el plano académico, sus contribuciones se encuentra principalmente en el campo del desarrollo económico, específicamente, en el uso de randomized controlled trials (RCTs) para analizar problemas de políticas públicas en países en vías de desarrollo. El principio básico de los RCTs consiste en diseñar un experimento (social) en el que algunas unidades son aleatoriamente asignadas a un intervención mientras que el resto no la recibe, para comparar los resultados promedio.

En el campo del desarrollo económico, Duflo y diversos coautores han realizado investigaciones en las que mediante RTCs miden el efecto de varias intervenciones públicas en poblaciones objetivo. Por ejemplo, en un paper de Duflo con Abhijit Banerjee, Rukmini Banerji, Rachel Glennerster, and Stuti Khemani, se investigan los efectos de tres programas educativos en pueblos (villages) de la India. El experimento consistió en que un total de 280 pueblos fueron asignados de la siguiente manera:

  • 65 pueblos conformaron un primer grupo de tratamiento, cuyos habitantes participaron en un programa que dio información a los habitantes sobre la gobernanza de las escuelas;
  • 65 pueblos a un segundo grupo de tratamiento, cuyos habitantes participaron en un programa que capacitó a los habitantes a usar una nueva herramienta que de manera sencilla evaluaba la habilidades lectoras y aritméticas de los niños locales;
  • 65 pueblos a un tercer grupo de tratamiento, cuyos habitantes participaron en un programa que organizó a habitantes para llevar a cabo clases remediales a niños que no sabían leer, y 
  • 85 pueblos conformaron un grupo de control.

El estudio concluye que las intervenciones no tienen impacto sobre el grado de participación comunitaria en las escuelas, el esfuerzo de los maestros y el logro escolar de los estudiantes. Sin embargo, los autores también encontraron que la intervención que capacitaba a voluntarios a enseñar a niños a leer tiene un mayor impacto en actividades fuera de las escuelas: voluntarios fueron entrenados para enseñar y los niños que recibieron la enseñanza mejoraron sustancialmente sus habilidades lectoras.

Aunado a su actividad académica, Duflo también se ha distinguido como una divulgadora y una activista. Por ejemplo, ha invertido mucho tiempo y energías en divulgar los resultados de sus investigaciones en artículos de opinión, conferencias y libros. El esfuerzo más importante es el libro Poor Economics (en español, Repensar la pobreza), escrito junto con Abhijit Banerjee. Duflo también fue una de las fundadoras del Jameel Poverty Action Lab (J-PAL) del MIT, cuya función principal es formar una red de especialistas en RCTs para evaluar intervenciones diseñadas para reducir la pobreza.

En la actualidad, los RCTs -cuyos seguidores son conocidos como randomistas- son muy populares . Tanto así que los gobiernos constantemente contratan a consultores para realizar RCTs a fin de evaluar el impacto de sus programas sociales. Además, organismos internacionales como el Banco Mundial asisten y ofrecen financiamiento a los gobiernos para realizar estas evaluaciones.

Sin embargo, los RCTs no están exentos de críticas que incluyen tanto aspectos éticos como técnicos. Me enfoco en una crítica académica: son ejercicios carentes de sustento teórico que se dedican a medir simples efectos estadísticos. Ello implica que los investigadores, al renunciar a probar una teoría, dejan de pensar exhaustiva y sistemáticamente en los mecanismos que explican cambios asociados con una intervención particular. De esta manera, para sus críticos, los RTCs se tratan de ejercicios vacíos que no tienen aplicación más allá del caso del concreto. Por su parte, los randomistas se defienden indicando que ellos mantienen la menta abierta y prefieren dejar que sean los datos los que hablen.

Quizá los RTCs llegaron para quedarse, pero debo admitir que siento alguna simpatía con sus críticos. En mi perspectiva, los RTCs son una herramienta que puede ayuda a obtener información útil sobre la efectividad de los programas, pero con la limitación de que al tratar a las intervenciones como cajas negras pueden no estar generando conocimiento sobre el comportamiento humano. Ello no es solo una preocupación teórica, sino práctica: el entendimiento de estos mecanismos es precisamente lo que mejoran los programas que buscan incrementar el bienestar de la gente.

***

Así concluyo por ahora, pero hay otras economistas cuyos trabajos conozco a un nivel de referencia: Irma Adelman, Ann Schwartz, Nancy Stokey, Christina Romer o Amy Finkelstein.

sábado, 2 de julio de 2016

Populismo (económico)


Dos conceptos que me parecen interesantes, por difusos y controvertidos, son “populismo” y “neoliberalismo”. En la discusión política ambos son usados con ardor, oportunismo y –si la situación lo amerita– como insulto; mientras que en la academia los intentos de dotarlos de definiciones precisas no han carecido de objeciones y sesgos.

La reciente divergencia entre los presidentes de México y Estados Unidos sobre el significado del concepto “populismo” (aquí un video editado) ilustra lo anterior.

Enrique Peña Nieto, quien habló en español, le dio una connotación negativa que, en mi opinión, es acorde al uso mayoritario en América Latina. Por su parte, Barack Obama, en inglés, hizo una defensa del mismo y se definió como un populista. Algunos entendidos han señalado que en la jerga política estadunidense la palabra populism no necesariamente implica desprestigio o tiene una connotación negativa. En todo caso, se trata de un viejo movimiento político de izquierda que mantendría alguna vigencia. 

A veces peco de optimista y creo que he sorteado un poco la confusión gracias a mi primera aproximación formal al concepto: el libro La Macroeconomía del Populismo en la América Latina, compilado por Rudiger Dornbusch y Sebastián Edwards (FCE, 1992). En el ensayo introductorio (originalmente escrito en inglés, pdf), Dornbusch y Edwards presentan la siguiente definición de “populismo económico”:
[E]s un enfoque de la economía [economics] que destaca el crecimiento y la redistribución del ingreso y menosprecia los riesgos de la inflación y el financiamiento deficitario, las restricciones externas y la reacción de los agentes económicos ante las políticas agresivas ajenas al mercado. El propósito de la descripción de este paradigma no es una afirmación moralista de la economía conservadora, sino una advertencia de que las políticas populistas fracasan en última instancia, y su fracaso tiene siempre un costo terrible para los mismos grupos que supuestamente se quiere favorecer.
Esta definición ha moldeado mi entendimiento y actitud hacia el populismo, incluso a tal grado que he llegado a prescindir –quizá indebidamente– del adjetivo “económico”. Así, entiendo como populismo (económico) un programa de gobierno que para cumplir una promesa de justicia social menosprecia restricciones macroeconómicas y lleva a cabo políticas cuyos beneficios de corto plazo serían superados por costos de largo plazo. En general, creo que es una buena definición para las preocupaciones usuales de los economistas y que puede funcionar para iniciar discusiones constructivas.

La segunda parte es curiosa, en tanto que afirma que el destino es el fracaso. ¿El populismo económico es inherentemente insostenible?


Finalmente, pienso que bien haríamos en diferenciar populismo de demagogia. Entiendo a lo segundo como mera retórica, hasta falsas promesas, mientras que lo primero es retórica más un conjunto de políticas encaminadas a cumplir lo prometido. 

martes, 5 de abril de 2016

Rüdiger Dornbusch sobre Mario Vargas Llosa y otros


Parece un tema improbable. El 80 aniversario de Mario Vargas Llosa es el pretexto para retomar una entrevista (pdf) de 1990 que me sirvió de insumo para una entrada antigua sobre Rudi Dornbusch. En dicha entrevista el economista se refiere a líderes latinoamericanos de ese entonces. En concreto, creía que América Latina enfrentaba la elección entre los modelos de Carlos Salinas de Gortari, Vargas Llosa y Alan García.

El modelo de Alan García era básicamente el "populismo económico" y es descartado:
La estrategia de Alan García creo que es claro que está en la bancarrota. Si no se puede financiar más que imprimiendo dinero no se va a llegar lejos. 
En cuanto al de Vargas Llosa, al que Dornbusch no le asigna una denominación (¿quizá "neoliberalismo" o "fundamentalismo de mercado"?):
El modelo de Vargas Llosa consiste en la promesa de que el mercado resolverá todos los problemas. Cada país industrializado sabe que eso no es verdad. Creo que esto es muy riesgoso, pues si se va en esa dirección se tiene una violenta redistribución que no es políticamente sostenible.
En otra parte abunda:
Hay un terrible peligro de que Vargas Llosa cree un sueño de carácter extremo basado en el libre mercado en el Perú. Existe un gran riesgo de que la gente invente una visión del Estado que sea absolutamente negativa, de que el Estado sea hecho a un lado porque ha tenido una mala reputación. Veo como un gran riesgo el que la América Latina es mucho como un péndulo. Y no se detiene a la mitad del camino.
Sobre el modelo de Salinas de Gortari, al que tampoco Dornbusch le pone una etiqueta en la entrevista (¿"neoliberalismo" o "liberalismo social"?):
El tercer modelo es el de México, donde se comienza con realismo diciendo que hay que moverse pero en una carrera de larga distancia, y eso significa que se debe tener apoyo político para la reforma, que hay que contener la redistribución, que hay que trabajar realmente duro en impuestos para obtener el dinero que se requiere. Se tiene que crear un consenso, abrir las ventanas y arrojar las viejas estructuras, pero siendo cuidadosos de no tirar todo al aire porque no sabríamos cómo armar las piezas nuevamente cuando caigan.
Dornbusch tenía clara la opción adecuada:
La elección real es entre Vargas Llosa y Salinas. Si yo tuviera que viajar en un avión no tengo duda que me gustaría que Salinas fuera el piloto y no Vargas Llosa, porque Vargas Llosa diría en el momento crítico: "tomemos los paracaídas y saltemos, pero no le digas a los demás". Ha vivido en España la mayor parte del tiempo.
Como puede verse, Dornbusch se decantó por el modelo que a su juicio balanceaba el mercado y el estado; el que a la vez era prudente y factible política y fiscalmente. Una tercera vía, como siempre, con puras cosas buenas. La entrevista fue en México pero algunos pensarían que el nombre de Carlos Salinas bien podría ser sustituido por el del entonces casi desconocido Alberto Fujimori. Quizá ello habla mucho de lo que Perú experimentaba en 1990.

sábado, 19 de marzo de 2016

Reseña II: "Los grandes economistas" de Phil Thorton


En Los grandeseconomistas, Phil Thornton hace un recorrido por la vida y obra de los 10 economistas que considera los más relevantes de la historia: Adam Smith, David Ricardo, Karl Marx, Alfred Marshall, J. M. Keynes, F. A. Hayek, Milton Friedman, Paul Samuelson, Gary Becker y Daniel Kahneman. El ejercicio no profundiza demasiado, pero hace presentaciones breves y estructuradas. En este sentido, se trata de un texto de divulgación que puede funcionar muy bien para interesar e informar a lectores que no tienen una formación económica, pero que podría dejar decepcionados a algunos economistas o especialista en pensamiento económico.

Una manera más o menos obvia de reseñar Los grandes economistas es cuestionar la selección del autor. Por ejemplo, se podría criticar que se dejaron de lados a economistas con contribuciones importantes o que hay un marcado sesgo geográfico en la selección, para finalizar con una propuesta de lista alterna. Pero creo que para Thorton elegir únicamente a 10 economistas (seguramente por una restricción editorial) debió ser difícil y hasta insatisfactorio.

Pero la forma de reseñar que he elegido, que me lleva a alejarse del concepto tradicional de reseña, es tomar como base dos aspectos del pensamiento económico contemporáneo que están representados por Adam Smith y Alfred Marshall. Por un lado, Adam Smith es considerado el padre de la Economía y formuló una proposición: el intercambio es una actividad mutuamente beneficiosa para las partes. De ella se origina la posición de un número importante de economistas contemporáneos de favorecer el comercio o la división del trabajo. Por otro lado, Alfred Marshall fue la figura clave en la síntesis que dio lugar a la forma hegemónica de hacer Economía, basada en utilizar herramientas matemáticas para llegar a conclusiones: la (micro)economía neoclásica. Así, la gran contribución de Marshall fue dotar a los economistas de las bases para tener un marco teórico coherente.

Con lo anterior no quiero decir que: a) todos los economistas favorecen el intercambio y/o se identifican como neoclásicos, b) todos los que favorecen el intercambio son neoclásicos, o c) todos los neoclásicos favorecen el intercambio; sino que estos dos aspectos de la Economía son relevantes y han moldeado el pensamiento económico contemporáneo.

De esta manera, de acuerdo a esta propuesta clasificaría a los economistas de Thornton de la siguiente manera:

Economista
El intercambio es beneficioso para las partes
Modelos matemáticos (neoclásicos)
Adam Smith
No aplica
David Ricardo
No aplica
Karl Marx
No
No aplica
Alfred Marshall
J. M. Keynes
Parcialmente sí
Parcialmente sí
F. A. Hayek
No
Milton Friedman
Paul Samuelson
Parcialmente sí
Gary Becker
Daniel Kahneman
Parcialmente sí
No

En primer lugar, Smith, Ricardo y Marx fueron previos a Marshall, por lo que no conocieron la economía neoclásica y, por supuesto, no fueron capaces de elegir utilizarla o no. En cuanto a los economistas posteriores a Marshall, Friedman, Becker y -en menor medida- Samuelson se ajustan a la fórmula Smith/Marshall. En cuanto a los otros elegidos, que a mi juicio no están tan cercanos, es interesante hacer algunos comentarios.

En cuanto a Keynes, el economista más influyente del siglo pasado, lo que me lleva a considerar que se alejaba parcialmente de la proposición de Smith son sus vaivenes entre libre comercio y proteccionismo, además de una consideración particular de que intercambiar no siempre era beneficioso, pues en ciertas circunstancias podría ser mejor destinar los recursos a ahorrar en lugar de consumir. Por otro lado, los modelos matemáticos que llegó a usar estaban enfocados a los agregados económicos, por lo que  no tuvieron un diseño neoclásico. Serían economistas posteriores los que darían lugar a la síntesis neoclásica/neokeynesiana, que es (parte de) la corriente principal en la Economía contemporánea.

Hayek se consideró un continuador de la tradición clásica de Smith y fue profundamente escéptico del uso de modelos matemáticos, pues consideraba que eran herramientas limitadas para entender toda la complejidad de los fenómenos económicos. Mayoritariamente, a Hayek se le considera un exponente crucial de la escuela austriaca de Economía, que tiene profundas diferencias metodológicas -y también de conclusiones- con la microeconomía neoclásica. Ello no implica que no tenga influencia en algunos economistas actuales, pero creo que domina la divergencia en el método.

Kahneman como figura de la Economía del comportamiento (behavioral economics), al no considerar al ser humano perfectamente racional, renuncia a modelar agentes económicos maximizadores y, por ende, cuestiona el núcleo de la microeconomía neoclásica. Además, en mi opinión el énfasis en la existencia de sesgos cognitivos que afectan la toma de decisiones, facilita la conclusión de que el intercambio lleva a resultados que no son beneficiosos para las partes, lo que implica un alejamiento parcial con la proposición de Smith.

En conclusión, la selección de Thornom es poco controvertible si se considera que mantiene continuidad con los dos aspectos que se propusieron sobre el pensamiento económico contemporáneo. Para finalizar, las implicaciones de la influencia de Kahneman -el único exponente vivo elegido por Thorton- me parecen sumamente interesantes. ¿Su visión crítica, en caso de ser cada vez más influyente, derivará en abandonar la microeconomía neoclásica? Me parece que la Economía del comportamiento no es tanto una amenaza de sustitución como una posibilidad de integración. Finalmente, ello, como lo mencioné en un post pasado sobre Douglass North, no es la primera vez que ocurriría.

martes, 8 de marzo de 2016

Mujeres economistas y su influencia I

La Economía, como otras disciplinas de las ciencias sociales y naturales, es ampliamente dominada por hombres. En lo personal se refleja en que la mayoría de economistas de los que he recibido influencia son varones. Sin embargo, a lo largo de mi formación y de mi práctica me he encontrado con el trabajo de mujeres economistas. A continuación una lista de algunas de ellas.


1. Beatrice Webb (1953-1948)

En realidad, no tuve mucho conocimiento de Webb hasta que leí el libro La gran búsqueda de Sylvia Nasar (aquí mi reseña). No recuerdo referencias de ella en mis cursos de pensamiento económico. Siendo sincero, no creo que tenga una importante influencia entre los economistas actuales, más allá que una elección hecha por Nasar para su libro. Pero lo anterior no quiere decir no haya tenido relevancia en su época o que algunas sobre sus aportaciones puedan ser genuinamente recuperadas por los economistas.

Si bien realizó algunos estudios empíricos sobre pobreza y condiciones laborales, sus mayores esfuerzos los empleó en influir en el debate político de su época. Mujer de preferencias socialistas, propuso importantes reformas relacionadas con la implementación del estado de bienestar en Reino Unido (su documento más famoso es el Minority Report). Además, como integrante de la Sociedad Fabiana se vio involucrada en la fundación de la London School of Economics, institución clave en la formación de economistas en su país.


2. Rosa Luxemburg (1870-1919)

Como una pensadora marxista, recibí varias referencias de Luxemburgo cuando fui estudiante de licenciatura. Aunque tuve algunos acercamientos a esa línea de pensamiento (¿quién no lo ha tenido?), debo admitir que en la actualidad no tengo mayor influencia de ella u otros economistas marxistas.

Pero ese es mi caso. Sin duda, tanto su pensamiento como su activismo ha influido a otras personas. Y no cabe duda que Rosa Luxemburgo estuvo dispuesta a poner aspectos de su obra intelectual en práctica, hasta su trágica muerte.

Sobre su obra, una diferencia que recuerdo de Luxemburgo con otros teóricos marxistas es que consideraba que el capitalismo necesitaba de otros sistemas económicos para sobrevivir, por ejemplo, del colonialismo. Así, a pesar de que pensaba de que el capitalismo tenía dentro de sí la semilla de su propia destrucción, podría arreglárselas para sobrevivir ya que mediante el imperialismo podría apoderarse de economías no capitalistas o primitivas.


3. Joan Robinson (1903-1983)

Creo que la primera economista que fue una especie de superestrella de la profesión fue Joan Robinson. La atención que recibió su trabajo y su actitud polemista contribuyeron para ello. Probablemente no estoy exagerando al decir que todavía hoy en día sigue siendo la mujer economista más famosa de la historia.

No soy un experto en Joan Robinson, pero dividiría su trabajo en dos vertientes. La primera, microeconómica, se trató de desarrollar una teoría de la competencia imperfecta. La segunda, digamos que macroeconómica, versó sobre teoría de crecimiento económico y acumulación de capital.

En Teoría de la competencia imperfecta (1933), Robinson, utilizando el análisis neoclásico de la época, se propuso atacar la predilección por el modelo de competencia perfecta señalando que era mucho más común encontrar en la realidad situaciones de monopolio. A mi entender (espero que alguien me lo pueda aclarar), a ella le debemos la representación básica del modelo de monopolio presente en los libros de texto de microeconomía, con contribuciones como las formalización de la condición de optimización de ingresos marginales iguales a costos marginales y en comparar esquemáticamente los resultados de competencia perfecta y monopolio. En este sentido, sus contribuciones son duraderas.

Sin embargo, la autora más adelante indicaría que sus aportaciones iniciales fueron "erradas", pues se trataba de análisis estático. Lo que interpreto es que se refería a que el análisis neoclásico era estático y que perspectivas dinámicas, más cercanas al marxismo, eran más promisorias.


4. Elionor Ostrom (1933-2012)

Conocí el trabajo de Elinor Ostrom cuando había concluido la maestría y me involucré en algunos temas de Economía Ambiental. Me acerque a su trabajo mediante El gobierno de los bienes comunes. La evolución de las instituciones de acción colectiva. Recuerdo que conforme avanzaba en la lectura pasaba de una actitud de "ésto lo han dicho mejor y probado formalmente teóricos de juegos" a considerar que había en el fondo algo original.

Como escribí en un post anterior, un mensaje importante de su obra es que pueden haber otras formas de organización más allá de lo que los economistas consideramos que es el "mercado" o el "Estado". De su trabajo interpreto dos preocupaciones: a) el "mercado" puede comprender formas de organización o de realizar transacciones que normalmente no pensamos como propias de él, pero que sí lo son; y b) los mecanismos centralizados en ocasiones impiden pensar en formas posibles de organización.

Ostrom, la única mujer ganadora del Premio Nobel de Economía, fue polítóloga. Al parecer fue disuadida de estudiar un doctorado en Economía.


5. Marilda O. Sotomayor (1944) y Gabrielle Demange (?)

Hace algunos años, al final de la maestría, me tomé muy en serio estudiar sobre los mercados de emparejamiento o asignación bilateral (two-sided matching markets). Leí con la mayor disciplina de la que era capaz el libro Two-Sided Matching: A Study in Game Theoretic Modeling and Analysis (Alvin Roth y Sotomayor, 1990), así como los papers MS Machiavelli and the Stable Matching Problem (David Gale y Sotomayor, 1985), Some Remarks on the Stable Matching Problem (Gale y Sotomayor, 1985), The Strategy Structure of Two Sided Matching Markets (Demange y Gale, 1985), A Further Note on the Stable Matching Problem (Demange, Gale y Sotomayor, 1987), The College Admission Problem Revisited (Roth y Sotomayor, 1989), entre otros.

En retrospectiva, y amén de hacer una reflexión más profunda algún día, ¿qué aprendí de los mercados de emparejamiento bilateral?

Primero, implicó para mí una nueva forma de ver los mercados, En particular, me ayudó a comprender la variedad de maneras en que funcionan los distintos mercados, así como las reglas o incentivos que hacen que algunos trabajen y otros no. Al aproximarme al estudio de los mercados como si fueran mecanismos (en sentido casi literal) fui consciente de que todos son diferentes. Corolario: refiné mi conclusión de que la planificación central funciona bajo supuestos muy fuertes y que los mercados requieren reglas para hacer bien su trabajo.

Segundo, empecé a ver mercados donde antes no percibía que había o podía haber. Ejemplos de ellos son las asignación de estudiantes a escuelas y universidades, o de médicos residentes a hospitales o, incluso, el tabú de un mercado de trasplantes de órganos. Corolario: entendí que hay razones institucionales o de preferencias (repugnancia) que hacen que no se formen mercados como los conocemos tradicionalmente, pero que ello no impide que su lógica pueda funcionar de alguna manera.

Tercero, una consecuencia del estudio de esta rama es que necesariamente adquieres una visión práctica de la profesión del economistas. Se trata de esta idea, no sé si arrogante, de que el economista puede ir casi, casi con una caja de herramientas a tratar de solucionar un problema mediante el diseño de un mercado. Corolario: viví en carne propia que no siempre nos hacen caso... y no está mal. Finalmente hay otras lógicas y formas de ver los problemas.

Sotomayor es matemática de formación y creo que Demange tiene el doctorado en Economía.

***
Continuará